Aplicamos sistemas específicos para cada caso. En terrazas transitables usamos membranas líquidas o poliureas que soportan pisadas y mobiliario sin perder estanqueidad, mientras que en tejados no transitables podemos optar por láminas prefabricadas más económicas.
Para trabajos de mantenimiento y reparación menor normalmente basta con una comunicación previa. Si se modifica la estructura o se sustituye completamente la cubierta, puede requerirse licencia. Te asesoramos en el trámite para evitar retrasos.
Planificamos el trabajo para desmontar o rodear estos elementos sin dañarlos y asegurando la continuidad del sistema impermeable. En ocasiones instalamos refuerzos adicionales alrededor de anclajes o soportes para garantizar la estanqueidad.
Depende del producto: algunas membranas líquidas necesitan entre 24 y 72 horas para un curado total. Te damos un cronograma claro para saber cuándo puedes volver a transitar la zona sin riesgo.
Muchos seguros cubren daños por agua, pero no siempre la reparación completa de la cubierta. Revisamos tu póliza y, si procede, te ayudamos a preparar la documentación (fotos, informes) para la aseguradora.
Sí. Recomendamos revisiones anuales: limpieza de canalones, inspección de juntas, detección temprana de fisuras. Esto prolonga la vida útil del sistema y evita reparaciones costosas en el futuro.
Disponemos de soluciones con baja emisión de COV, productos base agua y sistemas reciclables. Si te preocupa el impacto ambiental, te proponemos alternativas sostenibles sin sacrificar la eficacia.
Fíjate en señales como manchas de humedad en techos o paredes, pintura abombada, aparición de moho u olores a humedad, salitre en muros, goteras tras lluvias intensas o canalones que se desbordan. También un aumento injustificado de la condensación interior puede indicar filtraciones. Ante cualquiera de estos síntomas, conviene solicitar una inspección profesional para evitar daños mayores.