Si la filtración proviene de un punto concreto (una teja rota, una junta abierta), puede bastar con una reparación localizada; si observas humedades recurrentes, varias microfisuras o el material está envejecido, conviene impermeabilizar toda la superficie para evitar problemas en cadena.
El curado varía según el producto (unas horas a 48 h). Planificamos los trabajos revisando la previsión meteorológica y protegemos la zona para que la lluvia no afecte. Si llueve antes del curado completo, se revalúa y se reaplica la capa afectada si es necesario.
Sí. Sellamos cuidadosamente las bases y pasamuros, y utilizamos sistemas que permiten futuros mantenimientos sin dañar la impermeabilización. Incluso podemos coordinar con tu instalador fotovoltaico para dejar “puntos de anclaje” preparados.
Depende de la póliza. Muchas cubren daños interiores (pintura, mobiliario), pero no siempre la reparación de la cubierta. Te ayudamos con informes y fotografías para que puedas tramitar la reclamación si corresponde.
Minimizamos el impacto: protegemos accesos, retiramos escombros a un contenedor autorizado y trabajamos en horarios acordados. El nivel de ruido depende del tipo de intervención (por ejemplo, retirar teja o panel viejo genera más ruido que aplicar una membrana líquida).
En muchos sistemas líquidos sí: existen acabados transitables, antideslizantes y diferentes tonalidades. Te asesoramos para que la solución sea funcional y estéticamente adecuada.
La vida útil típica oscila entre 5 y 15 años según material y exposición. Recomendamos una inspección anual o tras episodios meteorológicos fuertes para detectar pequeñas fisuras antes de que se conviertan en filtraciones.
Podemos plantear planes de pago adaptados al alcance del trabajo. Lo comentamos en el presupuesto y fijamos un calendario de hitos y entregas para tu comodidad.