Sí. Planificamos la intervención para no desmontar lo imprescindible: protegemos las bases, sellamos los anclajes y, si hace falta, elevamos ligeramente los equipos para aplicar la membrana o lámina continua sin dejar puntos débiles.
Depende del material: una membrana líquida puede necesitar entre 24 y 72 horas para su curado total; las láminas prefabricadas permiten uso casi inmediato. En cualquier caso, te indicamos tiempos y cuidados específicos para que no se deteriore el sistema recién aplicado.
Algunas pólizas lo contemplan si se trata de daños accidentales o imprevisibles. Si se debe a falta de mantenimiento, es más difícil. Podemos emitir informes y fotografías de la intervención para que presentes la reclamación a tu aseguradora.
Sí. Adaptamos el plan de pagos según el tamaño de la obra y tus necesidades. Te planteamos varias opciones para que puedas realizar la reparación sin comprometer tu liquidez inmediata.
Nos encargamos de retirar el material deteriorado, embalarlo y transportarlo a un gestor autorizado. Mantener la obra limpia y el entorno ordenado es parte de nuestro servicio.
En muchos casos, sí: usamos líneas de vida, arneses y sistemas de seguridad certificados. Cuando la altura o la inclinación lo exigen, instalamos andamios o plataformas elevadoras para garantizar seguridad y calidad en los acabados.
Periódicamente se publican convocatorias de ayudas para rehabilitación y mejora energética. Podemos orientarte sobre los requisitos y la documentación necesaria para solicitarlas.
Manchas oscuras en techos, pintura desconchada, olor a humedad, moho en rincones o canalones atascados son alertas tempranas. Una revisión anual, especialmente después de fuertes lluvias o nevadas, ayuda a detectar problemas a tiempo.