En Colmenar Viejo, nuestro servicio de impermeabilización de tejados y terrazas arranca con un diagnóstico técnico detallado: localizamos grietas, juntas abiertas, materiales envejecidos o mal adheridos mediante inspección visual y, cuando procede, mediciones de humedad. Luego preparamos la superficie: limpieza profunda, reparación de fisuras y desniveles y aseguramos un secado completo. Los puntos críticos —sumideros, encuentros verticales, petos y juntas de dilatación— se refuerzan con bandas o geotextiles, llevando la membrana impermeabilizante hasta los paramentos verticales para bloquear cualquier filtración. Aplicamos una imprimación compatible que asegure la adherencia y, por último, instalamos la membrana (ya sea lámina bituminosa, EPDM/PVC/TPO o poliuretano líquido) en capas solapadas, vigilando los espesores y tiempos de curado para crear una barrera continua.
Tras la aplicación, realizamos pruebas de estanqueidad. Si la cubierta lo permite, ejecutamos anegaciones de 24 a 72 horas sellando los desagües; si no es posible inundar, efectuamos un riego controlado, manteniendo siempre el nivel de agua por debajo del remate impermeable para proteger la estructura. Cerramos con una inspección final y un plan de mantenimiento preventivo: limpieza de canalones y sumideros, revisiones periódicas y pequeñas reparaciones antes de que aparezcan nuevas filtraciones. Gracias a la combinación de materiales elásticos y resistentes y una ejecución rigurosa, garantizamos una protección duradera frente al agua.